Al visitar las redes sociales, siempre había visto con sana envidia esos trajes cruzados desestructurados que visten los referentes italianos del estilo. Aunque me resultaban muy atractivos, nunca encontraba el momento para centrarme en ese proyecto.

Por fin este año, tras mi regreso de Pitti con el estímulo creativo que ello supone, me puse manos a la obra con el objetivo de crear un traje de verano, cruzado, al más genuino estilo napolitano, pero“made in spain”.

Al sastre Oskar Lopez Ileaña no hace falta que os lo presente ya que en esta web se pueden encontrar otros encargos ejecutados con maestría. Acudir a él viene básicamente por la confianza que nos une, por su reconocida técnica sartorial y por ser, junto con su hermano, los únicos sastres realmente artesanales que ejercen en Bilbao, lo que implica máxima disponibilidad por mi parte para pruebas.

El verano en el norte de España es corto y como mi encargo se hizo con un poco de retraso Oskar se tuvo que poner manos a la obra con gran agilidad.

Me encantan los trajes cruzados, pero en intentos anteriores no conseguía que se adaptaran a mi fisonomía. Se me abrían las solapas y los cruces no resultaban lo envolventes que yo deseaba. Ante estas dificultades, siempre terminaba desistiendo y me decantaba por otras opciones en detrimento de la chaqueta cruzada.

Así que trasladé a Oskar estos problemas que entendió perfectamente. Las solapas se solucionaron dando mayor encaje al cuello, logrando que quedaran pegadas al pecho. En cuanto a su forma y tamaño, tomamos como referencia un estilo marinero sin demasiada punta y con una anchura generosa pero compensada.

Respecto al cruce, me decanté por una opción bastante extrema llevando el botón prácticamente debajo de las costillas. En cuanto al largo de la chaqueta, a pesar de ser cruzada, optamos por hacerla ligeramente más corta que lo normal para darle un aspecto actual.

Superado el diseño estructural, nos quedaba la opción más sencilla para mi. Como ya habéis leído en otros artículos, no me gustan las prendas cargadas en exceso y, en este caso, siendo una prenda para verano menos aún. A la chaqueta no se le pusieron hombreras y fue el trabajo de mano de Oskar el que hizo posible que tomaran la forma perfecta sin necesidad de piezas adicionales. Ni que decir tiene que los delanteros llevaban el mínimo de material suficiente para dar la forma a la pieza.

Imagino que algunos optaréis por haber dejado la chaqueta sin forro o con uno reducido, pero es una opción que aunque me gusta para verla no es mi favorita, así que como siempre la chaqueta iría forrada totalmente.

Con todo definido tenía que buscar el tejido. Quería algo que no resultara convencional pero que fuera ponible tanto en formato sport (sin corbata), como formal. De la revisión de los muestrarios de casas de tejidos opté por un Dourmeil en azul claro del muestrario Naturals en 280gr (60%lino, 25%lana y 15% seda) que me convenció obviamente por su color y sobre todo por su brillo. El resultado final de este proyecto me daría absolutamente la razón.

Los pantalones en este traje siguen la hechura que necesito por mi complexión y gusto. Ya sabéis los que seguís esta web que mis piernas no se pueden permitir estrecheces, así que el bajo de veinte es algo imprescindible para mi y caja alta para buen ajuste con los tirantes. Los detalles propios de la casa, como la trabilla decorativa y la posición de los botones, dan ese remate necesario en los encargos artesanales.

La versatilidad de este traje me permite utilizar por separado cada una de las piezas, pudiéndose combinar la chaqueta por separado con un pantalón crudo o beige.

Proyecto realizado con éxito: un traje de verano cruzado, ligero y alegre, al mejor estilo napolitano pero ejecutado aquí con la maestría de un profesional nacional.

Gracias a Oskar Lopez Ileaña por su complicidad y por compartir su conocimiento sartorial,  producto de años de trabajo que me permite disfrutar de una experiencia inolvidable.

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